martes, mayo 15, 2007

Editorial:

“…O SOLUCIONAMOS ESTO O ESTAMOS PERDIDOS”.

El año 2002 el actual ministro de hacienda Andrés Velasco, en conjunto con otros académicos de Harvard, realizó un estudio en el cual se explicaba la deficiencia de la locomoción colectiva del país y los cambios que se debían realizar, para sostener el impacto político, en función de mejorar la calidad de vida de los chilenos.

Hoy a 90 días de la puesta en marcha del proyecto, el choque entre los parlamentarios es evidente. Después de conocer la decisión del Gobierno, de utilizar como puente la empresa estatal Metro SA y traspasar recursos fiscales al Transantiago, ha estallado una justificada inquietud y debate.

El problema, se basa en que la estrategia que asumió el Gobierno, no fue informada correctamente a todos sus agentes, pasó por alto al congreso, manipulando un gasto fiscal no contemplado en la ley.

Cuando el mazo de cartas contempla cifras tan altas, Cortazar anunció 290 millones de dólares para financiar Transantiago, es estrictamente necesario publicar un informe financiero detallado de sus necesidades y una evaluación técnica de especialistas, donde se demuestre la rentabilidad económico-social y se justifique el gasto de recursos públicos, en un proyecto que no ha funcionado bien o simplemente no ha funcionado.

Por lo tanto se palpa una irregularidad preocupante en la disciplina fiscal y en los procesos que debe tener una decisión pública. Andrés Velasco y Rene Cortazar defendieron su posición frente a los demás parlamentarios y esgrimen la legalidad del traspaso de recursos al Transatiago.

El hecho de que el jefe de Gabinete Belisario Velasco no fue informado del giro de dineros y traspasos de recursos fiscales, para sacar del abismo el transporte público, demuestra el manejo de información reservada, como un duro golpe a su figura política.

Si los recursos que se han logrado ahorrar se utilizan para revestir insuficiencias de políticas públicas mal diseñadas, se debilita la capacidad productiva y la competitividad de Chile.

El riesgo de malgastar los recursos fiscales será siempre peligroso y ha quedado expuesto en las presiones políticas y la degradación de los conductos regulares. El diagnóstico que hizo la presidenta Bachelet a la crisis del Transatiago, durante la premiación de oficiales de investigaciones en La Moneda, es capaz de quitarle el aliento a todo el país; “O solucionamos esto o estamos perdidos.“

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